Indemnización ART por fractura de fémur

La fractura de fémur es una de las lesiones más graves que puede sufrir una persona trabajadora. No solo compromete la movilidad —porque el fémur enlaza la pelvis con la rodilla—, sino que altera la vida cotidiana, la economía familiar y la salud emocional. En ámbitos industriales, de la construcción o del transporte, esta lesión se presenta con relativa frecuencia debido a caídas desde altura o impactos de alta energía. Cuando ocurre en horario laboral o in itinere, la Aseguradora de Riesgos del Trabajo (ART) debe responder. Sin embargo, la experiencia demuestra que, sin asesoría legal, la indemnización que se paga rara vez refleja la verdadera magnitud del daño.

Anatomía y gravedad de la lesión

El fémur es el hueso más largo y resistente del cuerpo humano. Su cabeza se articula con la pelvis; la diáfisis, o cuerpo, soporta el peso; y los cóndilos inferiores forman parte de la rodilla. Romperlo requiere una fuerza considerable, por lo que la lesión suele acompañarse de traumatismos de tejidos blandos, sangrado interno y hasta compromiso nervioso. Aun consolidada, la fractura deja secuelas: reducción de movilidad, discrepancia de longitud, dolor crónico y, en casos de mala consolidación, pseudoartrosis. Estas secuelas influyen directamente en el porcentaje de incapacidad que determina la indemnización.

¿Por qué es clave el Baremo?

El Decreto 659/96 establece la Tabla de Evaluación de Incapacidades Laborales, conocida como Baremo. Para fractura de fémur fija rangos:

  • Cuello de fémur: 15 – 20 %

  • Diáfisis femoral desviada: 15 – 20 %

  • Luxación traumática de cadera con necrosis: 20 – 25 %

  • Pseudoartrosis: 40 – 60 %

A diferencia de otras lesiones, el Baremo incluye la limitación funcional dentro de cada rango, por lo que no se suma aparte. No obstante, la tabla es una referencia mínima: los peritos pueden otorgar porcentajes mayores cuando existen complicaciones, dolor persistente o afectación psicológica, aunque la SRT suele negarse a reconocer este último punto. Por eso, si el dictamen inicial es bajo, la vía judicial se convierte en la herramienta para conseguir un porcentaje justo.

Trámite ante la SRT

  1. Definir la jurisdicción: El trabajador elige entre el domicilio que figura en su DNI o el lugar de la relación laboral.

  2. Presentar documentación: DNI, constancias de alta médica, recibos de sueldo y todo estudio que acredite la fractura.

  3. Audiencia médica: Obligatoria y presencial. Los médicos de la Comisión Médica revisan la pierna, miden fuerza, arco de movimiento y analizan placas radiográficas.

  4. Dictamen y fórmula: Con los tres factores (edad, ingreso base, incapacidad) la SRT emite la liquidación. Si el monto es correcto, la ART paga; si no, se puede impugnar.

Claves para maximizar la indemnización

  • Patrocinio especializado: Un abogado laboralista conoce plazos y recursos, evita vencimientos y formula reservas para un futuro juicio.

  • Pruebas médicas completas: Resonancias, tomografías y evaluaciones kinesiológicas respaldan la limitación funcional.

  • Daño psicológico: Aunque la SRT lo ignore, se documenta para reclamarlo en sede judicial.

  • Revisión de RIPTE: El salario promedio debe actualizarse con exactitud; errores benefician a la ART.

  • Apelación oportuna: Hay 15 días para impugnar. Presentar un escrito sólido es decisivo.

Diferencia entre sede administrativa y judicial

La instancia administrativa (SRT) busca una solución rápida. La judicial ofrece mayor control probatorio y suele reconocer incapacidad psicológica, gastos futuros y daño moral. El proceso puede extenderse, pero los intereses y la actualización de capital hacen que, a mediano plazo, la suma final sea superior.

Perspectiva de género

Las mujeres trabajadoras, especialmente en industrias y servicios de cuidado, enfrentan barreras adicionales: subregistro salarial, contratos informales y roles de cuidado que dificultan rehabilitación y reinserción laboral. Un acompañamiento legal con enfoque de género visibiliza estas desigualdades y fundamenta reclamos por lucro cesante y sobrecarga doméstica.

Conclusión

Una fractura de fémur cambia la vida, pero no debe condenarte a la inestabilidad económica. Con asesoría jurídica experta, pruebas médicas precisas y una estrategia que contemple todas las secuelas —físicas y emocionales—, es posible forzar a la ART a pagar la indemnización que realmente corresponde. En Estudio Valdez & Asociados combinamos experiencia, visión de género y compromiso con cada cliente. Si sufriste esta lesión, no navegues solo un proceso tan complejo. Contactanos hoy y convertí tu accidente en una oportunidad para hacer valer tus derechos.